Revenir al Ser Esencial para transformar tu vida y el mundo

Europa ha desarrollado una extraordinaria tradición racional. Pero el progreso técnico no ha impedido una creciente fragmentación interior: Cuerpo y mente. Razón y emoción. Cultura y naturaleza. Individuo y comunidad.

Vivimos un gran desarrollo material, técnico y tecnológico; pero al mismo tiempo, un gran subdesarrollo emocional, afectivo, mental, espiritual.

La modernidad organizó el conocimiento por especialidades. Lo que antes era una sabiduría integrada se volvió compartimentos separados. La Sanasofía propone recuperar una figura antigua y universal: el filósofo-médico.


¿Qué es la Sanasofía?

En las crónicas andinas del siglo XVI, el mercedario Martín de Murúa menciona a figuras especializadas. Entre ellas aparece el término watacuc: “Tenían los ingas unos médicos o filósofos (…) y conocían por ella las cosas venideras y las enfermedades de los hombres, dando remedios para ellas. Y eran una manera o especie de filósofos y médicos entre ellos, porque trataban de conocer las cosas naturales y curar las dolencias, viviendo apartados y en gran abstinencia, tenidos por hombres sabios y de mucha autoridad.”

No se trata del filósofo moderno entendido como especialista teórico o académico abstracto.
Se trata de una figura integradora. El watacuc no separa pensamiento y práctica, conocimiento y territorio, reflexión y comunidad.

Esta figura no fue exclusiva de los Andes. En múltiples culturas antiguas el saber no estaba fragmentado en disciplinas autónomas. La ética, la medicina, la cosmología y la reflexión formaban parte de un mismo horizonte de sentido.

Con el desarrollo del pensamiento moderno, especialmente desde la sistematización clásica y, de manera más marcada, desde el racionalismo moderno y la Ilustración, el conocimiento comenzó a organizarse por especialidades. Esta diferenciación permitió avances extraordinarios en ciencia y técnica. Pero también consolidó una separación progresiva entre razón y naturaleza, sujeto y mundo, cultura y territorio. La especialización fue históricamente productiva, pero tuvo un efecto colateral: el debilitamiento de una visión integradora del ser humano como parte del mundo vivo.

La Sanasofía recupera la figura del filósofo-médico reconociendo que la crisis contemporánea no es solo económica ni política, sino de integración. Pensamos mucho, pero habitamos poco. Sabemos mucho, pero vivimos fragmentados. La Sanasofía propone rearticular pensamiento, vínculo y energía. Reintegrar lo que fue separado. Habitar el mundo con coherencia.


El facilitador

Atawallpa Oviedo Freire, Filósofo-médico (Sanasófo) originario de los Andes ecuatoriales.

Desde hace más de 24 años desarrolla talleres y procesos formativos en distintos países, integrando filosofía crítica, ontología andina y prácticas terapéuticas vivenciales.

Es autor de diversos libros traducidos al francés, inglés y alemán, entre los que destacan:

  • Caminantes del Arcoíris
  • El Retorno del Hombre Rojo
  • La Sociedad de Claustro
  • ¿Qué es el Buen Vivir Andino?
  • Filosofía de la Tierra y de la Alteridad

Disponibles en Amazon.

Su trabajo busca rearticular pensamiento, vínculo y energía en una propuesta coherente con los desafíos contemporáneos.

¿Qué hace un Sanasófo?

Su tarea no es solo explicar el mundo —como suele hacerlo la filosofía académica—, sino ayudar a habitarlo con coherencia. No desde la autoayuda individualista que aísla a la persona de su contexto, sino desde una comprensión relacional: cuerpo, comunidad y naturaleza como una unidad viva.

El Sanasófo integra reflexión crítica, orientación existencial y prácticas concretas de reordenamiento interior. En un tiempo de fragmentación, el Sanasófo encarna integración. En un tiempo de exceso de información, encarna sabiduría. En un tiempo de dispersión, encarna presencia.

Formarse como Sanasófo no es adoptar una etiqueta. Es asumir una responsabilidad. ¿Te gustaría ser parte de quienes, en este tiempo, trabajan por restaurar coherencia entre pensamiento, vínculo y naturaleza?


Los tres talleres de Sanasofía Andina

Wakakuk clarifica la mente.
Tinkuchik reordena el vínculo.
Jampi armoniza la energía.

Tres dimensiones. Un mismo propósito: restaurar coherencia. Porque comprender el mundo no es suficiente. Hay que aprender a habitarlo con equilibrio.


1. WAKAKUK: Volver a lo simple

Un taller filosófico–vivencial que dialoga con el diagnóstico contemporáneo del cansancio y la autoexigencia, articulando la lectura crítica de Byung-Chul Han con la ontología andina.

El eje no es únicamente el “ser” o el “deber ser”, sino el estar en relación. Se exploran las estructuras del sujeto moderno y se propone un horizonte más simple, menos compulsivo y más coherente. Dimensión trabajada: mental–existencial.

AQUÍ LA EXPLICACIÓN AMPLIA DE ESTE TALLER


2. TINKUCHIK: Sacroterapia Inka

Un trabajo profundo sobre la memoria relacional: padre, madre, pareja y linaje. Dimensión que se trabaja: emocional–afectiva.

No se busca reinterpretar el pasado de forma moral. Se busca reordenar la posición interior frente a la historia vivida. Comprensión sin idealización. Límite sin resentimiento. Reconciliación sin sometimiento.

AQUÍ LA EXPLICACIÓN AMPLIA DE ESTE TALLER


3. JAMPI: Natusofía, retorno a la sabiduría natural

Un taller centrado en la integración energética con los elementos de la naturaleza. Sol, tierra, agua, aire, fuego, luna, árboles, piedras se abordan como reguladores de la vitalidad humana. Se enseñarán técnicas milenarias despertadas por los pueblos de tradición, en particular de los Inkas, de la que Atawallpa es descendiente.

No es un taller desde el simbolismo superficial, sino desde métodos aplicables que permiten recuperar coherencia física, emocional y mental. Dimensión que se trabaja: físico–energética.

AQUÍ LA EXPLICACIÓN AMPLIA DE ESTE TALLER


No son otros talleres más. Son la experiencia acumulada de los pueblos milenarios, para salir del comercio espiritual, de terapias salvadoras, y de propuestas de transformación personal y social, ilusorias y utópicas.

Por Alteridad

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